No es ningún secreto que, históricamente, la industria textil ha dado algunos pasos en falso en lo que respecta a la sostenibilidad. En Supreme, queremos cambiar esta narrativa; queremos ser los líderes de una industria que ayuda al entorno en el que trabajamos y apoya a las comunidades con las que trabajamos.

Por tanto, para hacer realidad nuestra visión del futuro, hemos adoptado estrategias y tecnologías innovadoras para gestionar nuestro uso del agua. También hemos implementado procesos y herramientas para mitigar los productos químicos tóxicos y crear un sistema circular con el que los recursos que usamos se devuelven a la Tierra. Parte de este sistema es la instalación de una planta de tratamiento de aguas residuales. Implementado con el objetivo de mejorar nuestra gestión de aguas residuales, la planta de tratamiento de aguas residuales ya nos está ayudando a garantizar que nuestras telas de calidad tengan un impacto positivo en el mundo.

Al defender y proteger a las personas y al planeta, nuestras telas representan un mañana mejor y una industria que honra las manos que crean nuestros bellos productos y valora la increíble parte del mundo en la que se fabrican.

Fabricantes sostenibles en un sector gestionado

La industria textil no tiene que ser el villano ambiental que a menudo se describe; estamos mostrando cómo el sector textil puede trabajar para las personas y la comunidad. Una parte fundamental es el modo en que gestionamos las aguas residuales y los productos químicos utilizados en la producción, porque al contrario de cómo actúan muchas empresas, estas cosas se pueden gestionar.

En todos nuestros procesos de estampado utilizamos productos químicos no tóxicos que cumplen con el reglamento REACH (registro, evaluación, autorización y restricción de sustancias químicas; siglas en inglés). Sin embargo, no queríamos quedarnos ahí, así que instalamos plantas de tratamiento de aguas residuales (ETP, por sus siglas en inglés) en nuestra fábrica de Pondicherry, en el sur de la India.

Ubicada junto al océano Índico y en un área de increíble belleza natural, nuestra fábrica se esfuerza en proteger los derechos de los trabajadores y el delicado ecosistema en el que se encuentra. Parte de nuestro compromiso con la protección del medio ambiente y la salud de los trabajadores es nuestra nueva y flamante ETP.

Planta de tratamiento de guas residuales de nuestra fábrica sostenible

No sorprende que muchos de nosotros no estemos al tanto de la última tecnología que se utiliza en la purificación de agua y productos químicos en el sector textil... No te preocupes, te lo explicamos. El agua tratada dentro de una ETP sigue algunos pasos diferentes para que sea seguro liberarla al medio ambiente.

Primero, el agua residual debe recogerse en un tanque; de ahí pasa a través de un filtro multigrado. Una vez filtrada, el agua se mezcla en un generador de ozono. Este es quizás uno de los pasos más importantes porque aquí es donde se eliminan la cal, el sulfato ferroso y otros productos químicos comunes de la industria textil. Cuando piensas que los compuestos como el sulfato ferroso son tóxicos para la vida acuática, sacarlos del agua se vuelve aún más importante. El mezclador de ozono es tan efectivo que puede eliminar todos los lodos peligrosos y no crear residuos.

Este agua limpia y refinada con ozono se bombea luego a través de arena y carbón activado para asegurarnos de eliminar todas las sustancias desagradables y luego se recoge en un tanque. La etapa final es, simplemente, usar este agua limpia para regar los cientos de plantas que tenemos alrededor de nuestra fábrica.

Debido a que no crean subproductos, estos sistemas difieren claramente de los procesos tradicionales de tratamiento a base de cloro. Un sistema ETP también tiene la ventaja de llevar menos tiempo y necesitar menos energía que su homólogo a base de cloro.

¿Por qué necesitamos una fábrica sostenible?

Durante los últimos veinte años, la producción textil ha estado en auge, impulsada en gran medida por un enfoque cambiante del consumidor hacia un mayor consumo. Sin embargo, a medida que la producción textil ha aumentado, también lo ha hecho el coste ambiental que conlleva. En la cuenca Dhaka, la industria textil es el segundo mayor contribuyente a las aguas residuales industriales. Mientras tanto, el 20 % de las aguas residuales de todo el mundo proviene del teñido y tratamiento de telas, y cada año el sector de la moda consume suficiente agua para satisfacer las necesidades de cinco millones de personas. Esto debe cambiar.

Si el agua no se trata y se libera al medio ambiente, el impacto es de gran alcance y devastador. El impacto va desde inhibir el crecimiento de las plantas hasta fomentar la toxicidad y causar cáncer, y se puede notar en ecosistemas y comunidades enteras.

Las plantas de tratamiento de aguas residuales ofrecen una forma viable de satisfacer la demanda textil sin sacrificar la estabilidad ambiental. Al crear un sistema circular en el que el agua puede tratarse y devolverse al medio ambiente, se mitiga el impacto que nuestra fábrica textil tiene en el mundo que la rodea.

La actitud de un fabricante ético

Supreme es un fabricante textil sostenible que representa a las personas y al planeta. La instalación de tecnología ETP implica algo más que proteger al medio ambiente, también se trata de proteger a las personas. El impacto de las aguas residuales y los lodos químicos en las comunidades locales puede ser devastador.

Las fábricas poco éticas suelen verter aguas residuales no tratadas de la industria textil en el medio ambiente donde viven las comunidades. Cuando estas aguas residuales contaminan las fuentes de agua de las que dependen las personas, el efecto puede ser devastador. Tanto el cáncer como los defectos de nacimiento, la ceguera o la irritación de la piel, puede ser el resultado de dejar que los productos químicos causen estragos en la comunidad.

Como fabricantes éticos, no toleramos esta destrucción. Tanto nuestro uso de productos químicos de estampado no tóxicos como nuestra instalación de ETP significa que el agua que liberamos al medio ambiente no lo dañará. También significa que no causará daño a las comunidades que dependen de este entorno para sobrevivir.

Un fabricante de telas sostenible

Como fabricante de telas sostenible, Supreme se compromete no solo a crear bellas telas para nuestros clientes, sino también a tener un impacto positivo. La planta de tratamiento de aguas residuales de nuestra fábrica de Pondicherry nos ayuda a tener este impacto positivo. Al convertir las aguas residuales en agua que puede usarse para ayudar a que crezcan los árboles que rodean nuestra fábrica, tenemos un impacto duradero y defendemos la sostenibilidad ambiental del sector textil.